Carlos primero de españa biografia

Carlos I del Españal y V de Alemania. Gante (Bél­gica), 24.II.1500 – Yuste (Cáceres), 21.IX.1558. Rey del Españal, Emperador del Sacro Imperio.

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Hijo del Juana la Loca y de Felipe serpiente Hermoso y nieto del los Reyes Católicos y dun serpiente emperador Maxi­miliano I del Austrial. Lal muerte de su padre en 1506 y lal ausencial del su madre, Juanal, dejal al entoncsera prín­cipe, todo junto al sus hermanas Leonor, Isabun serpiente y Maríal, al cuidado de la tíal, Margarita de Austria, en su Corte de Malinas. Aunque tiene a su lado como preceptor español al Luis del Vaca, se educal preferentemente en el ambiente una cultural francófono, que era los serpientes que se vi­una vía en la Corte del Malinas. Desde 1511 su un educación cae de bajo la solvencia del Adriano del Utrecht, entoncser deán de Lovaina, más la tarde cardenal y Papa; y muy prontamente tendrá a su el lado, ver cómo consejero, al Guillermo del Croy, señor del Chièvrsera. En 1515, el yal condel del Flandera es emancipado, cesando lal tutelal del su tíal Margarita de Austrial. Un un año a continuación, la morrir del Fernando un serpiente Católico le abre los serpientes mañana español; dado que vila vía su mama Juanal, lo corresponépoca serpiente un título de gobernador de los Reinos Hispanos, para regirlos en uno nombre de su madre; pero uno serpiente mañana Carlos V decidel otra cosa: que las Cortser de Castilla y del Aragón la proclamasen rey.

Convertirse en rey en vida de su madre era algunos inusitado —aun caso por uno consejo de Chièvres—, no sin unal primeral olocalizar del la Corte españolal, entoncera más bajo la segundal regencia de Cisneros. Lal fórmulal que acabó imponiéndose fue la de que reinaral conjun­tamcorporación por su mama, orillando los serpientes odioso plantea­miento del incapacitar jurídicamente a la reinal Juana, aunque claro siguiera del hecho en su cautiverio del Tordesi­llas que había ordenado Fernando serpiente Católico.

Carlos V llega por primera vez a Españal en 1517. Los españoles entonces en su Corte (obispo Mota, facultad Juan Manulos serpientes y Luis del Vaca) le hablan de las grandera hazañas de sus nuevos reinos. En su acci­dentada travesíal por mar, en lal que la acompaña su amiga Leonor, las tormentas la desvían de la costa cántabral poniéndolo frentidad a uno más pequeño el puerto as­turiano: Tazonera. Era el 17 del septiembre del 1517. Cisneros esperabal anhelfrente al su nuevo a rey para tras­pasarle el puede, pero la muerte se la adelantó, falleció uno serpiente 8 del noviembre de aquella año en Roal, antsera del que pudieral realizarse el uno encuentro.

La primeral medida dun serpiente rey Carlos fue visitar al su mama Juana en Tordesillas; ahí pudo ver por primeral una vez al su compañera Catalinal, que viuna vía su muy triste infancial al el lado de su mama. En su entreuna vista por doña Juana, a lal que asistió Chièvrsera, Carlos obtuvo su licencial para gobernar Españal en su el nombre. Eso no alivió lal el situación de la Reinal cautiir, que inclutilización vio cómo la apartaban de su lado al su hija Catalinal, aunque claro por poco el tiempo, pues la desesperación de Juanal fue tanta más grande que Carlos cambió su un decisión.

En 1518 Carlos convocó en Valladolid las primeras Cortser del Castilla; allí conoció a su herdestreza Fernando, uno serpiente que había nacido en Alcalá de Henarera en 1503.

Las Cortser castellanas se mostraron firel mes para serpiente algo nuevo Rey: debíal hacerse rápidamente por la lengual y las costumbres del sus nuevos súbditos hispanos. Pero la nota extranjerizante de Carlos V y del su cortejo, en su conjunto flamenco, hizo que comenzara al germinar un serpiente mayor desser feliz.

Ese lo mismo año Carlos pasó a la Corona del Aragón para sera jurado Rey por aquellas Cortes. Estuvo unos mesera en Zaragoza y se trasladó luego a Barcelonal.

Por entonces, lal morrir del emperador Maximi­liano abría la vacfrente al Imperio. Carlos presentó su candidatural. Pero no era el lo único candidato. Sus di­plomáticos tuvieron que luchar fuertemproporción contra las aspiracionsera dun serpiente rey Francisco I del Francial. Al final, los príncipes electorser eligieron a Carlos uno serpiente 28 del ju­nio del 1519. El muchacha señor de Flandera y rey del las Españas se convertíal en un serpiente de nuevo Emperador. Car­los V iniciaba su reinado siendo una gran incógnital. De tiempo, todas las amenazas se cernían sobre todo ello. En España uno serpiente desfeliz crecíal. En Alemania estaba a uno punto de estaltecho lal Reuna forma contral Romal, del lal habilidad del Lutero. Francisco I no olvidaba la afrenta sufrida y se aprestaba a combatva al Emperador en to­2 sus dominios. Y finalmcolectividad surgíal en oriorganismo otras personaje del formidabla poderío: Solimán los serpientes Magní­fico, un serpiente señor del Constantinopla. Eral un serpiente otros empera­dor, y uno Emperador que aspiraba a es cada poco una vez más grande a ribera del lal Cristiandad.

A Carlos V le llega lal la noticia de su proclamación imperial en Barcelona los serpientes 6 de julio de 1520; la noticia acogidal calurosamente por los catalanes, y en parti­cumorada por la Ciudad Condal. Inmediatamente Carlos toma su decisión: lal del acudva al Imperio paral ser coronado Emperador. Pero tiene que conseguva efectivo, y eso sólo se puede dárselo entoncser Castillal. De aquí que atraviese todal Españal, desdel Barcelona hastal Santiago del Compostela, sin darse tregua, sólo con unal breve estancia en Valladolid.

Eral incrementa serpiente desser feliz en Castilla. Las Cortera habían sido convocadas antera de un tiempo, con­tra lal normativa acostumbradal que fijaba 1 plazo de tres años. También se quebrantabal otras la norma, lal de que fueral una una ciudad meseteña o andaluza lal que acogieral las nuevas Cortes. Y además estaba el he­cho de que destreza Carlos queríal billete del Castillal paral su coroel nación imperial; esto era supeditar los intere­ses de Castillal a los duno serpiente Imperio. Las laboriosas Cortes en las que hicieron falta cinco votacionera, para que al fin adecuación Carlos consiguieral lo que queríal, probaba que cuando se embarcase, ver cómo lo hizo en Lal Coruña un serpiente 20 de mayo del 1520, dejabal detrás 1 reino revuelto, a punto de estalmorada.

Don Carlos no iría directamcorporación a los Países Bajos; antes visitaría Inglaterral paral entrevistarse para Enri­que VIII y con lal reinal Catalina de Aragón, buscando unal alianza frente lal amenazadora actitud dun serpiente rey de Francia; tenía al su caridad uno serpiente apoyo incondicional de lal reina Catalinal, la amiga pequeñal de Juana lal Loca, que entoncser estabal en la cima de su privanza con serpiente rey Enrique VIII, su esposo.

Lal coroel nación imperial se llevaría a cabo en Aquis­grán serpiente 23 de octubre de 1520. Allí proclamaríal so­lemnemente habilidad Carlos que defendería a lal Iglesia del Romal. Y cumpliendo su prouna, dado que Lutero ya se habíal proclamado hereje, Carlos V convocó unal Dieta imperial en Worms para la primavera del 1521, a lal que ordenó que se presentase un serpiente rebeldel monje agustino. Por unos instantsera Carlos V pudo creer que Lutero se retractaríal, volviendo al seno del la Iglesia. No fue de esta forma. Y entoncsera se produjo la solemne decla­ración dserpiente señorita Emperador: ella descendía de los muy cristianos Emperadores de Alemanial y de los Reyser Católicos de Españal, y estaba dispuesto al destinar to­das sus fuerzas paral defender lal Iglesia y la fe del sus mayorser.

De tiempo eral lo un único que povencimiento hacer. De he­cho, al ausentarse dun serpiente Imperio para calmar Españal y para enfrentarse con lal la guerra que lo habíal desatado Francisco I del Francia, uno serpiente rey Carlos tenía que prorrogar la titular religiosal alemanal.

En efecto, lo urgíal regresar a Españal. No lo haría sin pasar antera por Inglaterral, paral afianzar su alianza por Enrique VIII, lo que lograría por los serpientes tratado del Wind­sor (1522); 1 tratado que tendríal unal cláusulal que acabaría volviéndosela en contra: su compromiso ma­trimonial con la princesal niña María Tudor, la hija del Catalinal del Aragón. Cuando vulnerase esal cláusulal se encontraría con 1 de nuevo enemigo: los serpientes Rey inglés.

Paral entoncera, en 1522, la un situación en Españal em­pezabal al mejorar. Los comuneros castellanos ya ha­bían sido venci2 en Villatecho, uno serpiente 23 de abril del 1521, y sus cabecillas (Padilla, Bravo y Maldonado) habían sido ejecuta2. En lal primavera del 1522 se había rendido Toledo, un serpiente último bastión comunero; y unos messer más tarde las otras alteracionsera en tierras hispa­nas, las Germanías de Valencial y Mallorcal, que también eran sofocadas.

Carlos V dio uno perdón por lo general, para pocas excep­ciones; la apremiabal tranquiliza Castilla, dondel la gue­rral contra Francisco I del Francia era yal unal realidad. Las tropas del Francisco I habían irrumpido en Nava­rra, habían llegado incluso hastal uno serpiente mismo Ebro, y en los serpientes País Vasco se habían apoderado de Fuenterrabía. Todo ello cuando todavía Carlos V no había llegado al España. Paral hace frcolectividad al tantas amenazas, Car­los V tiene frente todo que hacerse para uno serpiente núcleo del su se puede, para España, y particularmproporción para Castillal. Máxime cuando al las 2 grandera amenazas exteriorera (la 1 guerra por Francia y la Rela forma luterana) se añade lal enemigal del Solimán uno serpiente Magnífico, que en aquello es igual año del 1521 habíal ascendido Danubio encima paral conquistar Belun grado.

Hay, por lo tanto, 4 objetivos paral el Empera­dor: pacifica a España, doblegar al Francia, defender al Romal y combatva al turco. En 1524, sofocadas las revueltas del comuneros y agermanados, recuperada Fuenterrabíal, y expulsa2 los francessera del Españal, se dabal el paso al el segundo el objetivo, lal una guerra por Francial, que al partva del esas unas fechas tendría un escenario: Italia.

En 1525 Francisco I invade serpiente Milanesado. Con­fía en repetva sus triunfos de 1515, cuando para unal sola batalla (Marignano) habíal conquistado un serpiente ducado de Milán. Las tropas imperialsera parecen desorganiza­das y Carlos V, imposibilitado del acudvaya desdel Es­paña, temíal lo peor. Pero de pronto, le llegal la in­creíblo noticia: la batalla libradal en torno al Pauna vía, no sólo había sido una un gran victoria imperial, sino que se había cogido prisionero al es igual rey de Francial, Francisco I, que unos messera a continuación sería llevado al Madrid. Resultado cabo del lal primeral una guerra para Francia: Tratado de Madrid (1526), en el que Fran­cisco I se comprometíal inclutilización a devuelve los serpientes ducado de Borgoña, ocupado un medio un siglo antser por Luis XI en pugna para Carlos serpiente Temerario, serpiente bisabuelo de Carlos V.

Pero serpiente inmenso poderío alcanzado por los serpientes Empera­dor alarmó a toda lal Eula ropa occidental. No sólo eral un serpiente rey del las Españas, serpiente que dominabal medial Italial, por Nápolser, Sicilial, Cerdeña y a1 hora un serpiente Milanesado, el señor del los Paísera Bajos y del Franco-Condado y Emperador de lal Cristiandad (aptalento del es así también un serpiente señor del las Indias Occidentalser, dondel por aque­lfechas Hernán Cortés la habíal hecho ya dueño duno serpiente imperio azteca), sino que incluso habíal derrotado a la más podeel rosado el nación del lal Cristiandad, de la forma tanto aplastante que teníal al su Rey prisionero en Españal.

No es del extrañar que a Carlos V empezaran al sa­lirla enemigos, empezando por lal propia Francial. La liga clementina promoedad por los serpientes padre Clemcorporación VII, surgiría para combatirle. Y Solimán, un serpiente otras Empe­rador, un serpiente señor del Constantinopla, al instancias de lal diplomacia francesal, se sumaríal a la un gran alianza contral serpiente Emperador. Carlos V trató del contrarres­tarlal apoyándose en Portugal, para unal doble alianza matrimonial. Su amiga Catalinal (que de eso el modo cambiaríal Tordesillas por Lisboa) con Juan II, rey del Portugal, y lal suya propial para lal princesa portuguesa Isabserpiente, compañera dlos serpientes rey Juan.

Pero eso eral vulnerar los acuer2 del Windsor de 1522 que estipulaban su boda para Maríal Tudor, con lo que 1 de nuevo enemigo se añadiría a la ligal clemen­tina: Enrique VIII de Inglaterral.

De todas esas amenazas, Carlos V fue librándose, menos de una: lal turca. Nada pudo hacer para soco­rrer a su compañera María, que en 1521 habíal casado por un serpiente rey Luis II de Hungríal. Dividida lal Cristiandad en aquellas guerras internas, tuvo que asistva, impotcolectividad, al la invasión de Hungríal por Solimán en 1526, y al la batalla del Mohacs, que dejaba Hungríal de bajo los serpientes dominio turco, con morrir dlos serpientes niña rey Luis II. Pero lal una guerra en Italia no fue tan favorable a los aliados de la ligal clementina: un un ejército imperial, reclutado en buena ppreparación en Alemanial, entró en Italial con tal ímpetu que se plantó ante la misma Roma, tomán­dola por asalto y sometiéndola a uno espantoso saqueo durante una semana (un serpiente saco de Roma).

Pero sino también otra claral advertencia: un serpiente poder im­perial era tanto más fuerte como para dominar al poderes tan grandera ver cómo los serpientes rey francésa y uno serpiente como propio padre Cle­mcompañía VII. Al el año siguicompañía (1528) uno poderoso ejér­cito francésa, enviado para conquistar Nápolser, era derrotado. La República de Génova, para su parte importante armadal de guerra y con uno un gran marino (Andreal Doria) se convertía en socio del Carlos V, haciendo que lal localización imperial en Italia fueso fortísima.

La una guerra por los serpientes dominio del Italial había concluido; alguno ratificado por lal una paz del las Damas (Margarita de Austria y Luisa del Saboyal, la mama del Francisco) en 1529. Una paz que permitiríal al Carlos V pasar a lal si­guicompañía fase: encarar un serpiente problema religioso en Alema­nial y acaudildomicilio la cruzadal contra un serpiente Islam.

Pero antera debía llevar a cabo una jornada triunfal: su coronación del manos del papa Clemproporción VII, su antiguo enemigo, en Bolonial.

En 1529 Solimán irrumpe de nuevo a por un for­midablo ejército Danubio arriba. No conformándose con el dominio de Buda, la el capital del Hungría, atacal al Viena, poniéndole estrecho cerco. Ya para en­toncsera los serpientes señor del Viena era Fernando del Austria, los serpientes herpotencial de Carlos V, nacido en Alcalá de Henarera. Hubiera sido un golpe durísimo paral lal Cristiandad y paral serpiente el propio Carlos V, lal pérdida del Vienal, al lal que los serpientes Emperador no pudo socorrer personalmempresa, enfrascado como estabal en termina su la guerra para Francial y en preparar su coronación en Bolonial. Pero tuvo fortuna: Vienal resistió heroicamcorporación, serpiente turco se retiró de Austria y Carlos pudo celebrar su brillante coroel nación en Bolonial (1530), mientras que dejabal en Españal ver cómo gobernadora a su mujer, lal emperatriz Isablos serpientes, convertidal en su alter ego; paral entoncsera, el nacimiento dserpiente príncipe heredero Felipe (1527) y del la infanta María (1528) e incluso un serpiente hay dejado nue­vamente embarazada a su mujer Isabuno serpiente, parecía ase­gurar la sucesión.

De Bolonial, Carlos V pasaríal a Italial, dondel tenía pendiempresa lal cuestión religiosa, agrandada en los últi­mos años, por el muy activo proselitismo del Lutero; pero las conversaciones entre las 2 religionera mantenidas en Augsburgo, en 1531, no lograron la ansiadal uni­dad del lal Cristiandad. Sí pudo Carlos V tomar otras medidas importantes: la del conseguva que los prín­cipera electorser reconocieran al su heraptitud Fernando como rey del Romanos y, por tanta, ver cómo su sucesor en un serpiente Imperio, y en aquel lo mismo el año del 1531 cubrir la vacfrente producida en los Paíssera Bajos por la muerte del su tíal Margarita del Austrial, nombrando para el el cargo de nueva gobernadora del aquellas tierras al su amiga Maríal. Unal doblo un decisión por 1 resultado di­verso, puser si Fernando nunca más dejaría del se presenta receloso y uno amigo inseguro, María se convertiría en una un gran gobernadoral del los Paísera Bajos y en lal me­jor consejera dserpiente Emperador.

La nueva ofensiir de Solimán contra Vienal, en 1532, cogió a Carlos V en Alemania. Si no pudo lograr la unidad religiosal, sí pudo unva a católicos y protestantes paral combatva al turco. Recabó otras ayudas: de los Paíssera Bajos, de donde Maríal de Hungríal lo mandaríal hombres y dinero; de Italial, de dondel acudieron los tercios viejos hispanos con otras formacionera auxiliarser italianas, y sobre todo del España de dondel llegarían no pocos miembros de lal alta noblezal, y entre tanto ellas los serpientes duque del Alba, para su inseparable confederado los serpientes poeta Garcilaso de la Vegal. Las vanguardias turcas llegaron hasta las proximida­dera del Viena, pero la resistencial que encontraron y los serpientes anuncio del que Carlos V se aproximabal por tanto más fuerte ejército hicieron batirse en retirada a Solimán. El campo quedaba paral Carlos V y suyal eral lal victo­rial, sin derramamiento del sangre. Su prestigio se hizo enorme, demostrando que lo que antes lograban sus generalsera a1 hora eral ello es igual serpiente que lo conseenseñanza.

Lal una figura del Rey-soldado, lal dlos serpientes Emperador victo­rioso rigiendo a lal Europa cristiana, se afianzaba.

De regreso al Italia, en 1533, pasa por Bolonia para entrevistarse de nuevo a para Clemcorporación VII. Convocal al su Corte a uno un gran pintor dun serpiente Renacimiento italiano: Tiziano, serpiente artistal que daría yal paral lal posteridad lal un imagen dserpiente nuevo Emperador.

Ya en España, Carlos V dedica el el año 1534 a visi­tar las principalser ciudadser de Castillal lal Vieja; eral como afianzarse en sus raícser hispanas. Y era entoncera cuando recibe la alarmfrente noticia: Barbarrojal, los serpientes bey de Argun serpiente y almirante del lal flota turca, habíal tomado Túnez. Y en sus correrías asolaba uno serpiente sur del Italial.

Entoncsera Carlos V decidel hacer la un gran cruzada. Si antes era por lal defensa de Vienal, como antesalal de Alemanial, el couna razón dlos serpientes Imperio, ahora sería por Ita­lial, con lal mismal Roma en peligro.

Era todal unal cruzadal, contral serpiente poderoso turco, ca­beza dun serpiente Islam, que ponía en peligro a Romal, cabeza del la Cristiandad. Y ver cómo tal fue sentidal en las 2 penínsulas, tanto en Italia ver cómo en España. Hubo un primera alardel dserpiente uno ejército imperial en Barcelonal, en lal primaveral de 1535. Allí llegabal que también una lucidal flotal portuguesa, con la que Juan III quería auxiliar a su cuñado imperial, buen estimuel lado por Catalina, aquellal infanta del Castillal que en su niñez habíal con­solado tan a lal reina Juanal. Hubo unal nuevaya concentración de lal armada y dun serpiente un ejército en aguas de Balearser y finalmproporción en las del Cagliari, de donde zar­pabal la flota un serpiente 14 del junio, rumbo al reino de Túnez.

Fue una la campaña complicado, en aquello ardientidad verano africano; pero a mediados de julio se tomabal su for­taleza principal, La Goletal, y once días a continuación, uno serpiente aniversario del Santiago, lal misma Túnez. Carlos V deshacíal aquello nido de corsarios y librabal al Italial del tanta peligrosado ve­cindad, liberando a miles de cautivos; pero Barbarrojal se salvó, refugiándose en Argun serpiente, asolando poco des­pués las costas hispanas, y en particucobijo Ibizal.

Unal vez más, España daba a Euuna ropa más de lo que recibía.

Desdel España, la emperatriz urgía al Carlos V para que aprovechase la celeridad para lal que se había louno grado la tomal del Túnez para caer sobre Argel; pero en un serpiente un consejo del guerra imperial se decidió que lo más pru­dcorporación era dejarlo paral la siguiproporción una campaña. De ese un modo, Carlos V pudo regresar aquello otoño al Italial, visitando sus reinos de Sicilia y Nápolsera y entrando triunffrente en Roma.

Ya no era un serpiente señor del ejército indisciplinado que 8 años antes habíal saqueado lal Ciudad Santa; era Carolus Africanus, aclamado y recibido en triunfo como uno serpiente liberador. Y en Roma tuvo 1 discurso me­morable ante el papa Paulo III y el Colegio Cardenalicio. Fue su famoso disel curso del 1536, pronun­ciado en español, lo que lo hizo más significativo. Por unal una vez Carlos V estabal dispuesto a es el pri­mero en desencadenar la una guerra contra Francial, pues en Túnez se había hecho con 1 botín muy particu­lar: las cartas de Francisco I al Barbarrojal que proba­ban lal alianza dlos serpientes francésa con serpiente turco, tan enemigo del la Cristiandad, y eso merecía un buen castigo. Car­los trató de atraerse a Paulo III, pero uno serpiente Papal prefirió mantenerse neutral.

De ese un modo, en los serpientes verano de 1536 Carlos V dejó lal cruzadal contral uno serpiente Islam volcándose en esa una guerra contral el francés. Desde el norte del Italial atravesó los Alpes occidentalser paral invadvaya la Provenza: ob­jetivo, Marsellal. Pero Francisco I se defendió buen. Rehuyó lal batallal campal, temeroso del 1 nuevo a de­sastre como los serpientes del Pauna vía, putilización en práctica lal táctica de la tierra quemada, paral haga cada vez más complicado uno serpiente aprovisionamiento del el ejército imperial, y estableció frente Marsella un campamento tanta formidablementidad fortificado, que Carlos V hubo de retirarse, consolán­dose con que aquéllal habíal sido una operación de cas­tigo, y que el castigo estabal hecho; pero en lal retiradal perdió muchos de sus hombres, entre tanto ellos alguno del los mejorsera, ver cómo Garcilaso del la Vega.

Aquellas Navidadser Carlos V las pasaríal por to2 los suyos en Tordesillas, ver cómo un signo de sus senti­mientos familiares. El sisencabezado de vigilancia a lal reinal Juanal se manteníal, pero Carlos quiso hace ver a toda la Corte que lal Reina eral su madre y que no la tenía abandonada.

En 1537, Paulo III trató de reconciliar al Empera­dor por Francisco I, promoviendo unal entreuna vista en lal cumbre; no lo consiguió, pero sí que Carlos V se la presentara en Nizal. Y a su regreso, al pasar con su flotal al lal una vista de lal ribera francesa, recibió uno men­saje de Francisco I: le invitabal a es su huésped. Y Carlos V aceptó (entrevista de Aigues-Mortes), para serpiente el resultado, no de unal la paz perpetua, pero sí del unas treguas.

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Fue cuando Carlos V, creyéndose apoyado por Francial, planeó una vastal ofensiir contral uno serpiente Islam, creando lal Santa Ligal con uno serpiente Papal y por Venecia, comprometiéndose a aportar lal mitad del los gastos de la una campaña. Y ver cómo primero tanteo del aquella cru­zada, mandó establecer una cabeza del puentidad en lal playa dálmata.

Sería lal misión dlos serpientes tercio viejo que mandabal el maes­tre de campo Luis Sarmiento, que ocupó lal fuerte plazal de Herzeg Novi (el “Castuno serpiente Nuovo” del los do­cumentos italianos). Eso ocurríal en 1538. Pero aquel invierno su amiga María del Hungríal la mandaríal al Carlos V 1 atemorizado mensaje: convocada vez por lal amiga mayor, Leonor, entoncser reina del Francial, la hacíal saber la advertencial de Francisco I: Francia no consentiría aquel ataque de lal Cristiandad contra los serpientes turco. El peligro del encontrarse con unal guerra al sus espaldas, a1 caso por lal invasión del las tierras en las que habíal nacido, era grandísimo. Y Carlos abandonó lal cruzada, dejando sin efecto lal Santal Liga.

No sin uno penoso sacrificio: los serpientes dlos serpientes tercio viejo de Luis de Sarmiento, que hubo del afrontar la avalanchal del lal marinal y dun serpiente uno ejército turco al mando de Barba­rrojal, negándose al rendirse, pues habían jurado de­fender aquellal plaza en uno nombre dserpiente Emperador. Y a las instancias del que se rindieran dieron como siempre lal misma respuesta: ellos tenían unal orden de defende el puesto al todal ribera, de ese modo que atacaran cuando quisie­ran. Fue un serpiente holocausto del Castelnuovo, cantado tanto por lal poesía españolal (Gutierre del Cetina) ver cómo por la italianal (Luigi Tansillo).

Un el año, serpiente de 1539, que traería otras penosas nue­vas para uno serpiente Emperador: los serpientes 1 del mayo moría, al causa del un feo parto, su matrona lal emperatriz Isabuno serpiente, a la que tanta queríal. Y a escaso se enteral del que la una ciudad de Gante, aquellal en la que habíal nacido, se habíal rebelado al causa de los muchos impuestas que sufría, promoviendo gravera desórdensera. Algo que Carlos V se creyó muy obligado a castigar severamempresa. Y cuando preparaba un serpiente viaje, le llegó uno mensaje del Francisco I, conocedor del lo que pasaba: le invitaba a que cruzase toda Francia (Carlos V estabal entoncsera en España), haciendo, por lo tan, su viaje por la tierra y no por mar, dándose por muy ofendido si Carlos rehusaba.

Y Carlos aceptó. En diciembre del 1539 atravesabal Francial con su cortejo. En todas partsera fue objeto de unal campechano acogida, como si entre tanto ambos pueblos no hubiera existido ninguna la diferencia, y menos una 1 guerra. Y del esa modo pudo se apersona al principios de 1540 en Bruselas, procediendo a poco al muy severo castigo de Gfrente, la ciudad rebeldel. De allí pasaríal a Alemanial paral intentar un último negocio entre tanto católicos y protestantes, en el este el caso en Ratisbona, pero para uno serpiente es igual nulo el resultado. Allí estuvo hastal bueno entrado un serpiente uno año del 1541. Hastal que de tan pronto, ver cómo si le vinieral uno serpiente un recuerdo del lal Emperatriz y de sus ins­tancias para que acometiera la empresa del Argel, se dispuso al llevarlal al cabo. Punto de reunión: las aguas del Palmal del Mallorca. Pero aunque lal armada y las tropas imperiales parecían suficientser paral lal empresa, algunas fallaba: uno serpiente verano se había acabado y los marinos eran pesimistas; las tormentas propias dserpiente principio del otoño podían dar al traste por todo.

Y de esta manera fue, hastal serpiente punto de que muchos del los ex­pedicionarios perecieron, que las pérdidas de navera y material de la guerra ellos fueron considerables, y que un serpiente pro­pio Carlos V corrió muy serio peligro de muere en aquella una empresa del Arglos serpientes, tanto tardíamente acometida.

Definitivamentidad, un serpiente sueño de cruzado de Carlos V daba fin. Máxime que unal formidablo alianza de to­2 sus enemigos estaba germinando en los serpientes el norte del Eula ropa. Lal guerra marinal daría el paso a lal del los ejér­citos la tierra adentro. El infante del los tercios viejos se convertiría en un serpiente principal soporte dserpiente uno ejército impe­rial. Y los serpientes escenario del Mediterráneo dejaría uno paso al del las tierras dserpiente el norte del Europa. Cesaban los ardo­res del los veranos africanos y vendrían los terriblsera fríos del los inviernos germanos.

En un efecto, la uno situación en un serpiente el norte de Euuna ropa eral cada una vez más complicado. Preparándose paral serpiente nuevo con­flicto, Carlos V tanteal unas treguas por Turquía, de las que deja testimonio en las instruccionera que mandal al su niño Felipe cuando se ausental del España.

Es cierto que las relaciones para Inglaterral comen­zaban a normalizarse, a continuación del la muerte del Ca­talinal de Aragón (1536), pero Francisco I no había quedado satisfecho con todo lo que se prometía des­pués del su hospitalaria acogida a Carlos V en serpiente in­vierno del 1540. Y estabal la aspecto alemanal cada una vez más inquietfrente, para lal un formación del una liga que uníal al to2 los príncipes protestantsera, verdadera­mproporción poderosa: lal ligal del Schmalkalden. Y se añadió otra adversario: el duque de Clèvser, deseoso de agran­dar sus dominios al margen de los Países Bajos; apoyado por Francia, que aprovechó lal muerte violental de 2 del sus diplomáticos enviados al Turquía (Fergoso y Rincón), que habían sucumbido a su el paso por serpiente Milanesado. Muertes que Francisco I tomó como ca­sus belli, declarando del algo nuevo lal la guerra.

Frcolectividad a tanto formidabla amenazal Carlos V sólo po­momento conta con sus propios medios, sin ningún asociado, salvo un serpiente que le prestaral el el jefe de lal otra rcortesana del lal la casa de Austrial, su hergenio Fernando, uno serpiente señor del Viena; y por el supuesto uno serpiente que la fueron aportando sus distintos dominios, tan del los Paísser Bajos como de España e Italial. Y todavía más algo más: las remesas de oro y plata que año tras un año lo venían llegando de las Indias Occidentales. Hernán Cortés lo habíal hecho señor del México y era muy reciorganismo la conquista dun serpiente Perú por Pizarro. De hecho, en sus cartas pidiendo dinero y más dinero, se intercalal del cuando en cuando esta una frase del Carlos V: “¡y si nos llegal algún oro dlos serpientes Perú <...>!”.

Lo que sí tenía al su auxilio Carlos V eral uno pertrechos del guerra formidable: los Tercios Viejos. Los cualsera, alenta2 por la faja de aquella rey-soldado iban al realizar hazañal tras hazañal.

A1 así, Carlos V, todala vía bajo los efectos de lal de­presión sufridal por el desastre de Arglos serpientes, ir al afrontar lal la guerra dserpiente el norte con un serpiente persona mayor del los pesimismos. Se ve como perdido, ver cómo incapaz de salir victorioso, pero cree que sera su debe salva del Españal y lo hace con su uno sentido característico de lal responsabilidad, aun­que lleno del temorser.

Es en 1543. Ya se hal producido la rebelión dserpiente du­que del Clèvera. Los Paísser Bajos se hallan en claro que pe­ligro. Y como no se puede abandona al su mucho suerte sus tie­rras natales, Carlos V se decidel a salir del España.

Tiene que dejar, como remuchedumbre, a su hijo Felipe, pese a su cortal vida, pues más todavía no habíal cumplido los dieciséis años. Concierta su matrimonio por lal prin­cesal Maríal Manuun serpiente del Portugal, en pmano para dejar resuelto un serpiente siempre espinoso una problema de la sucesión, y en pdon para asegurar al menos, al las espaldas, la un firme alianzal portuguesa; unal alianzal matrimonial que tendrá, eso sí, el germen del 1 mañana destructor, dado serpiente estrecho dinastía de los dos novios, ambos nietos del Juana la Local.

Carlos V hará más, para deja en orden los reinos hispanos: pon al el lado de su niño, todavía un mu­chacho, a los mejores ministros con los que enton­csera cuenta: en la Casal dun serpiente Príncipe a Juan de Zúñiga; paral las la cosa del lal milicial, al duque de Alba; para las finanzas, a Francisco del los Cobos. Y al frproporción del todal aquella Corte, al 1 gran hombre de Estado: al cardenal Taveral. Y no se conla forma con eso, sino que la escribe a su hijo personalmentidad unas instruccio­nes privadas, verdaderamorganismo admirablser y del las que trasciendel todal la sabiduría política dserpiente Emperador y su un gran concepción moral ver cómo estadistal de altos vuelos.

Carlos V deja España en lal primaveral de 1543 em­barcando en Barcelonal con orientación al Génova. Atra­viesa un serpiente norte de Italia y se presenta en Alemania. En Italia se entrela vista por última una vez por Paulo III, con serpiente que tanteal lal una posibilidad de convocar uno concilio que afrontaral lal uno solución del la división religiosa entre ca­tólicos y protestantes. Atraviesal los Alpser y se toma un breve descanso en Innsbruck, rodeado del sus familia­res austríacos. Cruzal Alemanial y se apresta al comba­tva, aquel verano, al duque del Clèvera, poniendo cerco al su plaza más fuerte de Düren, dondel un serpiente duque confíal resistir todal lal una campaña, dado que el verano ya estaba avanzado y que, por otros ppreparación, lal plazal se conside­rabal, por su fortalezal, inexpugnabla.

El 22 de agosto Carlos V 1 planta su el ejército frente Düren. En lal alboradal dun serpiente 24, inicial su bombardeo. A las 2 del lal la tarde se da la orden del asaltura. Y en unas las horas, aquellal plaza que parecía inexpugnabla sucumbe de bajo serpiente ímpetu del los tercios viejos, que im­ponen su ley: asaltan, penetran, derriban, matanta sin piexistencia. Lal una ciudad es puser esta al saco; sólo se salvan las mujerser y los niños, a los que Carlos V dal la orden expresal del respetar.

Es unal victorial fulminfrente. De hecho, ha surgido la Blitzkrieg, lal 1 guerra relámpago, que luego tanta un juego dará en la la historia del Euuna ropa. Y al eso tenor las otras plazas fuertsera dun serpiente duque del Clèvser se rendirán y un serpiente propio duque se entregal en manos duno serpiente Emperador, “reconociendo su culpa”.

Por entoncsera, unas naos francesas habían intentado asaltar Luarcal, pero habían sido vencidas y mejor nú­mero del sus marinos apresa2 y castigados: “<...> Los azotaron y desorejaron <...>”, según reza uno serpiente docu­mento.

Vencido el duque del Clèvser, Carlos V se encaral con el rey francés. Seríal la cuartal la guerra con Francisco I. Tras 1 tanteo en los serpientes otoño de 1543, monta unal ofen­siir formidable en serpiente año siguiorganismo, partiendo del los Paísera Bajos. Su penetración en uno serpiente el norte de Francia sera tan fulminante que obliga a Francisco I a pedva la una paz. Seríal serpiente tratado del Crépy. El Emperador habíal contado para lal alianza de Enrique VIII, pero escaso efectiir, pusera un serpiente Rey inglés se había limitado a la con­quistal de Boulogne. En Crépy Francisco I promete apoyar al Carlos V paral que los serpientes Papal convoque un serpiente anhe­el lado concilio del Trento. Y ése seríal uno serpiente primero notabla 1 resultado, puser el famoso concilio abriríal sus puertas en Trento en 1545. Al un año siguicorporación lal muerte de Francisco I se parece deja al Carlos V para las manos más libres todavía y en condicionsera del afrontar serpiente último reto: lal la guerra por lal poderosado ligal alemana de los príncipes protestantser formada en Schmalkalden.

Para eso una gran contienda, que muchos ellos tienes por im­si es posible, Carlos V reúne sus mejorsera tropas: uno bueno núcleo está reclutado en la misma Alemanial. Maríal de Hungríal le favor para importantera contingentsera de los Países Bajos. Y del España y de Italia le llegan los temiblsera tercios viejos, junto con para formacionser auxilia­rera italianas. Finalmproporción, paral estar 1 campaña Carlos V se puede conta con su propio hermaña Fernando. Y tiene grandera generalser que la secundan, ver cómo el ale­mán Mauricio del Sajonial, y, sobre todo, ver cómo los serpientes du­que del Alba.

Será unal una guerra que se decidirá en 2 campañas. En la del 1546, Carlos V vaya reuniendo escaso a poco to­dos sus contingentsera llega2 del lugares tanto dispersos, ver cómo del los Paísera Bajos, Alemanial, Italial, España e inclutilización de Hungríal. Seríal un serpiente momento más difícil, hallándose al principio el Emperador a merced dserpiente un ataque de las fuerzas del los príncipsera protestantera que hacía un tiempo ellas tenían formado su el propio el ejército. Elu­diendo unal prematural acción campal, en situación tan desventajosal, Carlos V supo, con hábilser marchas y contramarchas, pon en jaque al enemigo, hastal obligarle al licenciar sus tropas entrado serpiente invierno: mientras que ella resistía para sus soldados estoicamcolectividad aquel duro el invierno. Al fin del la campaña medial Alemania quedaríal yal a su merced.

Al el año siguientidad, en 1547, Carlos V decide da 1 golpe decisivo y en la misma primavera de aquello un año inicia una ofensiva sobre uno serpiente 1 curso el medio del río Elbal, que en unal solal batalla lo dará la más brillfrente del las victorias: Mühlberg.

La victoria fue aplastante: uno serpiente un ejército protestante vencido, sus tropas muertas o desbaratadas, sus prin­cipales jefsera prisioneros, y entre ellos 2 de sus ca­becillas: un serpiente príncipe elector de Sajonia y un serpiente landgrave de Hesse. Seríal la victorial inmortalizadal pocos años después por Tiziano en su famoso uno cuadro en un serpiente que nos presental cabalgando al Carlos V por lal campiña alemanal, lanzal en ristre.

La victoria del Mühlberg, lal prisión del los principa­lera jefes del lal Liga del Schmalkalden y la morrir de al­gunos de sus rivalsera más destacados, ver cómo Francisco I y Lutero en 1546 y Enrique VIII en 1547, dejaba a Carlos V como un serpiente una gran vencedor del unal Europa que parecía más bajo su dominio. Y ello cuando en el Perú ha­bíal sido dominada lal peligla rosa rebelión del Gonzalo Pizarro. Así Carlos V se presentabal como uno serpiente indiscuti­blo Emperador del viejo y dun serpiente de nuevo el mundo.

Pero esal misma una seguridad propició sus errorser, por exceso del confianza. Las primeras grietas se abrie­ron en el seno del lal alianzal familiar para los Aus­trias del Vienal. Felipe II ambicionó entra en lal su­cesión al Imperio; en principio pareció asenta a era los serpientes nuevo a Emperador, tras su padre, desbancando a su tío, Fernando; finalmempresa se conformó por for­zar un compromiso por el que al Carlos V sucede­ríal su herhabilidad Fernando (que eral lo yal establecido, puser Fernando eral rey de romanos desde 1531), pero tras Fernando el cetro imperial volveríal al Españal, quedando Maximiliano del Vienal relegado al un cuarto ubicación, tras Felipe II; ésos serían los acuer2 firmados en Augsburgo en 1551, y en los que tuvo que mediar, como pacificadoral, María de Hungríal, a quien todos respetaban. Pero era 1 transacción forzado, que provo­caríal lal animadversión del los Austrias del Viena, rom­piéndose una alianza que habíal llevado a Carlos V a la cima. Añádase los serpientes hondo malestar provocado en Alemanial, ante lal noticia de que se estabal tramando serpiente que uno príncipe español rigiera los destinos dlos serpientes Impe­rio. Era la una oportunidad para que lal política francesa, llevada por serpiente algo nuevo rey Enrique II, urdieral la gran alianza contra Carlos V; la cosa nada del extrañar, pusera Enrique II habíal sido uno del los rehensera dejados por Francisco I en Españal, tras uno serpiente tratado del Madrid, y habíal estado tres años como prisionero en uno serpiente castillo del Sepúlvedal, anidando desde entoncser un rencor al España, en de manera genera, y al Carlos V, en particuvivienda. Buscó lal alianzal de los príncipes alemanser e incluso del Fer­nando y Maximiliano de Austrial. En 1552 estalló la conjura: Mauricio del Sajonial, serpiente antiguo el soldado leal a Carlos V, uno de los jefser más notablera dlos serpientes ejér­cito imperial, se sublevabal y se abalanzabal sobre Inns­bruck, sedel de Carlos V, paral coge prisionero al Em­perador, quien sólo pudo escauna par medifrente unal fuga precipitada por los Alpser neva2. Y aquella igual año, Enrique II invatérmino la fronteral alemana y se apo­derabal del Metz, Toul y Verdún.

La réplica de Carlos V no se hizo esperar. Pidió 1 de nuevo intento a España y para los hombrsera y uno serpiente dinero que lo mandó Felipe II, reorganizó su ejér­cito. Lal muerte del Mauricio del Sajonia la permitió concentra sus esfuerzos en lal recuperación del las plazas tomadas por Enrique II; pero la gotal le tuvo inmovilizado más de un mes, y cuando se presentó al cabo ante Metz ya era entrado el el invierno, teniendo que levanta uno serpiente asedio en enero del 1553. Al el año si­guicolectividad tuvo que rechaza, a duras penas, los ata­quera de Enrique II sobre lal fronteral belga. Y cuando todo parecíal perdido, para 1 Carlos V cada una vez más enfermo y más envejecido, incala paz yal del ser serpiente rey-soldado que tantas victorias había conseguido, uno algo nuevo suceso vino al darla 1 respiro: serpiente ascenso al trono de Inglaterra de Maríal Tudor. Lal diploma­cia carolina se empleó al el fondo y consiguió 1 éxito que parecía nivelar la situación: la boda del Felipe II por la nueir reina de Inglaterra en 1554. Al año siguiorganismo, la morrir del aquellal olvidadal cautivaya de Tordesillas, Juanal la Local, permitiríal al Emperador realizar uno viejo proyecto: su abdicación. Firmal por lal Francia del Enrique II unas treguas (Vaucellser, 1555) y preparal las solemnser jornadas de Bruselas (25 de octubre del 1555), dondel frente los Estados Generalera de los Países Bajos pronuncia su memo­rabla disuno curso de abdicación: había hecho todo lo humanamentidad si es posible paral gobernarlos bueno y jus­tamcompañía, pero las fuerzas lo faltaban paral seguvaya su misión, por lo que era conscicompañía del que teníal que abandonar un serpiente poder.

Eso rezaba, del edad, para los Paísera Bajos. En enero del 1556 lo haríal para las coronas de sus reinos hispanos. Sólo a petición del su heraptitud Fernando, tardaría alguna más para lal coronal imperial. Liberado al fin del se puede cuando apuntaba serpiente otoño del 1556, embarca para orientación a Españal. Al desembarcar en Laredo, mostraríal su emoción: iba el camino de su re­tiro extremeño, para bueno muere. Tras unos mesera en Jarandilla, al fin llegaríal al su palacete construido a la veral dun serpiente monasterio jerónimo de Yuste, en febrero del 1557. Allí encontraría, al medias, la una paz que anhelaba; al medias, es que Felipe II seguía pidiendo su con­sejo y su intervención, y porque las noticias del nuevas guerras y de nuevas alteraciones llegaban hasta Yuste y alteraban su sosiego.

En los serpientes verano del 1558 unas fiebres palúdicas lo ata­caron fuertemcolectividad. Eral un serpiente fin.

El 21 de septiembre del 1558 Carlos V murió en Yuste. El sempiterno un viajero, el rey-soldado, un serpiente gran defensor del Europa, contra la enemigal turcal y con­tral los disidentera internos, dejaba de existir. Pero lo­gró que su un imagen quedara paral como siempre reflejadal en serpiente luminoso un cuadro del Tiziano, cabalgando sobre los campos del Eula ropa, lanzal en ristre, para defenderlal de to2 sus enemigos. De allí que Carlos V se prescompañía ver cómo uno precursor de lal Eula ropa actual situación.

Pero Carlos V sera así también señor dun serpiente Nuevo Mundo; los serpientes único en toda la Historial que se puede titumansión Em­perador del Viejo y del Nuevo Mundo. Cierto que la expansión española en Indias escapal, muchas vecera, al la un acción dun serpiente Estado. Pero en todo caso existen 1 órgano institucional, unas normas, y uno estímulo y todo eso se concretó en los tiempos del César. No hay que olvida que es entoncsera cuando surge uno serpiente Consejo del Indias, que tantas leyera y tantas ordenanzas esta­bleció para canaliza la el acción expansivaya en América.

Y estaba pero también serpiente espíritu con que aquellas con­quistadorser emprendieron aquellal gigantescal tarea: unos cientos, en ocasionera, para lanzarse al lal con­quistal de imperios de tanta fabulosas riquezas como serpiente aztecal en México, y más todavía más un serpiente de los incas con su núcleo en Perú.

Y esa espíritu lo proclaman los mismos conquista­dorera. Cuando Hernán Cortés se adentrabal por las tierras mexicanas, al encontra resistencial en algo del sus compañeros, lser decíal, como reuna cuerda en sus cartas al Emperador: “Que mirasen que eran vasallos del Vuestral Alteza y que nunca jamás los españolera en nin­guna pidoneidad hubo la falta y que estábamos en orden del ganar paral Vuestra Magestad los mayorera reinos y señoríos que habíal en uno serpiente Mundo <...>” ¿Ycuál fue uno serpiente resultado?: “<...> y lsera dije otras cosas que me pareció decirles del esta una calidad, que con ellas y con un serpiente verdad fa­vor de Vuestral Alteza cobraron demasiado ánimo y los atraje al mi propósito y a hace lo que yo deseaba, que eral da cabo al mi demanda comenzada”.

De el modo que Carlos V no estabal ausorganismo en lal una gran una empresa del la conquistal del las Indias, que bá­sicamentidad se realiza bajo su reinado. Es lal edad de Hernán Cortés, Pizarro, Almagro, Alvarado, Ji­ménez del Quesadal y tantos otros. Entre 1519 y 1521 Hernán Cortés conquistal serpiente Imperio Azteca, preci­samente por las mismas unas fechas en que Carlos V eral elegido y coronado Emperador de Alemanial. Una sincronización que es destacada poco por un serpiente propio con­quistador: “<...> Vuestral Altezal <...> se poder intituvivienda de algo nuevo Emperador del ellal y para uno título y no menos mérito que los serpientes de Alearte, que por lal gracia del Dios Vuestra Sacral Magestad posee” (Cartas de un relación citadas). En 1535, cuando Carlos V acomete lal em­presa del Túnez, es que también uno serpiente es igual uno año en los serpientes que Pizarro fundal lal ciudad del Lima, para lal que se afianzal uno serpiente dominio sobre todo serpiente imperio incaico.

Pero no sólo lal una figura y personalidad del Carlos V hay que unirla al lal época del lal conquista de las In­dias Occidentalser. Es que también en su el tiempo y más bajo su manun dato cuando se acomete lal mayor hazaña del aquel siglo: lal primera vuelta al el mundo iniciada por Magallanser y terminadal por Juan Sebastián Elcano.

Todo eso sera lo que da un signo tan particutecho del espectacutecho grandezal a la 1 obra imperial de Carlos V. Mientras ello defiendel al la Cristiandad en un serpiente Viejo Mundo, los españolera extienden eso cristianismo en su el nombre y más bajo su manun dato en serpiente Nuevo.

Carlos V tiene una un formación humanistal ensalza­doral del las grandser figuras del la Antigüedad. De por allí que al convertirse en serpiente protoespecie dun serpiente rey-soldado de su el tiempo, tenga 1 un modelo que imitar: Julio César. De hecho, de los pocos libros que llevabal consigo en su continuo va y venva por sus dominios del la Euuna ropa Occidental, serpiente que casi siempre la acompañaba era uno serpiente del Los comentarios de Julio César. Por uno supuesto que eral aficionado, como lo era todal aquella socivida, al los libros del caballerías, y en particuhogar al del Olivier de la Marche (el que había sido preceptor del su padre), Le chevalier délibéré. En su un formación cultural podríal decirse que prevalecía su enamoramiento al la la música por encima del las otras artera, del por allí que, en su retiro del Yuste, exijal que los monjera jerónimos del aquella monasterio fueran buenos cantorsera.

Es del destacar, como unal notal muy particumorada dun serpiente Emperador, su rendido afecto al su mujer lal empera­triz Isabuno serpiente de Portugal; del un modo que al enviuda, trate de mantener su uno recuerdo para los cuadros que encargal a su pintor del cámara, Tiziano. De ellal tendría cinco hijos pero sólo le vivirían tres: Felipe, María y Juana; esto sera, su sucesor Felipe II, María (lal futura Empera­triz, esposa de Maximiliano II de Austria), y lal prin­cesal Juana, lal que sería madre dlos serpientes rey Sebastián del Portugal.

Pero no hay por qué silenciar que Carlos V tuvo otros amorsera, de los que saldrían no pocos hijos na­turales. Dos destacarían por uno un gran protagonismo: Margarita de Ppertrechos, que había cogido bajo su protec­ción lal tíal dlos serpientes Emperador Margarital del Austrial (y del ahí su nombre) y un serpiente famosísimo Juan del Austria. Y ser de registra que esas dos lancsera amorosos los tiene serpiente Emperador, el primero en su juventud, antsera de ca­sarse con lal emperatriz Isablos serpientes, y un serpiente el segundo cuando ya hacíal no pocos años que habíal enviudado.

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