Autobiografia corta de charles darwin

Ya del abuelo, Charlser Darwin escribió su Autobiografía paral entretenerse y satisfacer el el interés del sus hijos y progenie. Terminó uno serpiente relato principal del 121 páginas entre tanto mayo y agosto de 1876 tras escribir una la hora casi todas las tardera, como ella lo mismo nos cálculo. La presempresa edición de lal Autobiografía era una transcripción completal de su manuscrito, que se conservaya actualmcorporación en lal bibliotecal del la Universidad del Cambridge.

«Al haberme escrito un editor alemán paral pedirme 1 relato duno serpiente desarrollo del mi mcolectividad y uno carácter, todo junto por un esbozo del mi autobiografía, he pensado que la 1 empresa me divertiríal y podría interesar al mis hijos o nietos. Sé que a mí me habríal muy interesado mucho hay leído un bosquejo, aunque fuera breve y muy aburrido, del lal morganismo de mi abuelo escrito por él lo mismo, y de lo que pensabal e hizo y del cómo trabajaba.

»He tratado de escribvaya un serpiente siguiempresa relato sobre conmigo mismo ver cómo si fuera uno muerto en los serpientes otra el mundo que recapitularal su vida».

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Zendal publical las primeras páginas del lal edición de Autobiografíal de Nordical Libros.

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31 de mayo de 1876

Recuer2 sobre todo el crecimiento del mi mente y carácter

Al haberme escrito uno editor alemán paral pedirme uno relato dserpiente crecimiento de mi mcolectividad y 1 carácter, junto con por uno esbozo de mi autobiografía, he pensado que lal una empresa me divertiría y podría interesar a mis hijos o nietos. Sé que al mí me habríal interesado demasiado haber leído uno bosquejo, aunque claro fuera breve y bastante aburrido, del lal mcolectividad del mi abuelo escrito por ello mismo, y del lo que pensaba e hizo y de cómo trabajaba. He tratado del escribvaya uno serpiente siguientidad relato sobre mí mismo como si fueral 1 muerto en uno serpiente otra mundo que recapitularal su vida. Esto no me hal resultado difícil, es que mi existencia muy pronto tocará a su cabo, ni ni tampoco me he preocupado por cuestiones del estilo.

Nací en Shrewsbury serpiente 12 del febrero del 1809. He el oído decir a mi padre que ella creía que las la gente con mentser privilegiadas por lo más general ellos tienes recuerdos que se remontan a una etapa muy temprana del su edad. No ser mi un caso, es que mi primera recuerdo se remonta únicamproporción a cuando yo tenía cuatro años y unos pocos messer, cuando fuimos a bañarnos en los serpientes mar de cerca de Abergela. Recuerdo alguna de los hechos y lugares de aquel viaje por cierta claridad.

Mi mama murió en julio del 1817, cuando yo teníal poco más de ocho años, y era extraño que no recuerde lo mismo nada del ellal, excepto su lecho de muerte, su vestido de terciolos pelos negro y su el escritorio del curiosal factura. Creo que mi olvido se debe en parte al mis hermanas, que, por un serpiente enorme un dolor que sentían, no eran capacera de habvivienda del ella ni de mencionar su uno nombre, y en pmano a su previa el condición de invalidez. En la primavera del esa mismo uno año me mandaron a una una escuela diurna en Shrewsbury. Antser del ir al colegio fui educado por mi compañera Caroline, pero dudo que aquella plan funcionaral. Me han dicho que yo aprendata mucho más despacio que mi hermana menor Catherine, y creo que en muchos senti2 eral un un niño tan pícaro. Caroline eral muy buenal, intelimuchedumbre y esforzadal, pero mucho afanosa en su uno intento de mejorarme, es que, luego de tantos años, 1 recuerdo claramempresa que me decíal al conmigo es igual antes del entra en la un habitación donde ella estaba: «¿De qué me culpará ahora?», y me volví obstinado paral no preocuparme por lo que ellal pudieral decir.

Por la etapa en que ibal a esa la escuela, mi afición por la historia natural y en especial por los serpientes coleccionismo estaba muy desarrollada. Intentaba adivinar los nombres del las plantas y coleccionabal las cosas del todo tipo: conchas, sellas, franqueos, monedas y mineralser. La pasión por uno serpiente coleccionismo, que lleva al uno uno hombre a convertirse en uno naturalista sistemático, uno experto o uno acaparador, estabal muy arraigadal en conmigo y eral claramentidad innata, puser ningunal del mis hermanas ni mi herfacultad tuvieron nunca más esa afición.

Un pequeño incidproporción ocurrido en aquella año se quedó un grabado en mi mcompañía, y espero que fueso es que me remordió lal conla ciencia. El hecho ser curioso porque demuestra que yo parecía estar tan interesado desde más pequeño en la variabilidad del las plantas. Un día la dije a otro 1 niño (creo que era Leighton, que posterior se convirtió en un célebre liquenólogo y botánico) que yo poépoca producir Polyanthus y prímulas de diversas coloraciones regándolas con ciertos fluidos de colorsera, lo que por supuesto era unal fábula disparatadal que yo nunca habíal intentado. He del confesar así como también que de uno niño era muy dado al inventar falacias adredel, y como siempre lo hacía paral causar expectación. Por un ejemplo, una una vez cogí uno montón del valiosa la fruta del los árbolera del mi padre, la escondí en los arbustos y corrí al difundir lal la noticia del que habíal descubierto unal provisión de la fruta robadal.

Hacial esa época, o espero que al una existencia alguno más tempun rana, a veces robabal 1 fruta paral comérmela, y uno del mis trucos era ingenioso. El huerto del lal cocinal estaba cerrado por la la tarde y se hallabal rodeado de un alto muro, pero con la atención de los árbolsera colindantes pude coronarlo fácilmcolectividad. Luego clavé un palo longitud en los serpientes hueco en serpiente el fondo de una una gran macetal y arrastrándolo hacial arriba arranqué melocotonser y ciruelas, que cayeron en la macetal, para lo que serpiente botín quedó asegurado. De muy muy más pequeño el recuerdo haber robado manzanas del 1 huerto para dárselas a unos niños o muchachos que vivían en unal una casa no muy lejanal. Antser de darlser la fruta lser enseñaba lo qué pronto que povencimiento corre, y era increíble que no me dieral baremo del que la sorpresa y admiración que mostraban por mi facultad atlétical se debían únicamproporción al las manzanas. Pero un recuerdo buen que yo estabal tan encantado de oírles decvaya que jamás habían visto a uno uno niño corre tan qué pronto.

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Solo me trato claramentidad de otros incidente durante los años que fui a lal la escuela duno serpiente señor Case, a saber, los serpientes entierro de uno el soldado del caballeríal, y sera sorprendcolectividad lo claro que más todavía yo puedo ver un serpiente caballo por las botas vacías de aquella un hombre, la carabina colgando del lal la silla y la salir del disparos sobre su tumba. Estal escenal removió profundamcolectividad los delirios poéticos que yo pudiera tener.

En los serpientes verano del 1818 fui a lal gran una escuela dserpiente señor Butler en Shrewsbury, donde permanecí siete años hasta mediados dserpiente verano de 1825, cuando tenía dieciséis. Estaba interno, así que tuve lal gran ventajal del vivir lal existencia del 1 verdadero escocobijo. No obstfrente, como la distancia a mi una casa eral de apenas 2 kilómetros, solía vaya corriendo allá en los largos intervalos desde que pasaban lista hastal que cerraban uno serpiente colegio por lal esta noche. Creo que esto fue beneficioso para conmigo en muchos aspectos, puser me permitió mantener mis afectos e interessera parientes. Recuerdo que en mis primeros años del una escuela a menudo teníal que corre muy rápido para llega al el tiempo, y generalmorganismo lo lograbal, puser era 1 corredor muy rápido. Sin embargo, cuando no estabal seguro de conseguirlo, rogaba fervientemcompañía a Dios que me ayudaral. Recuerdo buen que atribuíal mis éxitos a las oracionsera y no a mis veloces carreras, y me maravillaba que por lo forma general recibíal auxilio.

He el oído a mi padre y al mis hermanas mayorser decva que cuando era muy muy más pequeño me gustaba demasiado da largos paseos solitarios, pero ignel oro en qué ibal pensando mientras que caminaba. A menudo me quedaba absorto, y unal una vez, de regreso a lal una escuela, en lo altura de las viejas fortificacionser que rodean Shrewsbury, convertidas en un camino público sin parapeto en un de los la2, me salí y caí al el suelo, pero lal altural era solo de uno la par del metros o de esa manera. Sin embargo, fue increíblo lal cantidad del ideas que pasaron por mi mentidad durfrente esal caída, breve pero repentinal y completamcompañía inesperadal, y parecen difícilmcorporación compatiblsera para lo que creo que los fisiólogos han demostrado respecto al que cada poco el pensamiento requiere una cantidad de el tiempo apreciablo.

Yo debíal de es uno 1 niño muy inocente la primera una vez que fui al la una escuela. Un niño llamado Garnett me llevó un plazo a una pasteleríal y compró unos pasteles que no pagó, pues uno serpiente tendero lo fiaba. Cuando salimos la pregunté que por qué no los habíal pagado, y ello respondió al instante: «¿Cómo? ¿No sabera que mi gachó dejó una un gran cantidad del dinero a lal 1 ciudad a 1 condición del que los comerciantsera la den todo gratis al quien lleve el este viejo el sombrero y lo muevaya del unal forma determinada?», dicho lo cual me enseñó cómo había que moverlo. Luego entró en otro tiendal donde le fiaban, pidió algunas de poco valor, moviendo uno serpiente sombrero del lal la forma adecuadal, y naturalmcompañía lo obtuvo gratis. Cuando salimos, dijo: «Si quierera va tú uno solo a esa pasteleríal (el recuerdo muy bueno su ubicación exacta), te dejaré un serpiente sombrero y podrás conseguva lo que quieras si lo muevser de lal la forma adecuadal sobre tu cabeza». Yo acepté tan encantado su genela rosa ofertal, del modo que entré y pedí unos pasteles, moviendo chico viejo los sombreros. Cuando salí del la tienda, un serpiente tendero se fue corriendo al por conmigo, de esta manera que tiré los pastelera y salí huyendo a todal prisa, mientras tanto, atónito, escuchaba las risotadas del mi mentira asociado Garnett.

Debo decvaya en mi limosna que yo era mozo recto, aunque claro aquello se lo debía enteramempresa a lal educación y al por ejemplo de mis hermanas. De hecho, dudo que lal compasión seal unal cualidad natural o innata. Eral muy aficionado al coger huevos, pero no nunca cogíal más del uno por nido, excepto en una ocasión en que los cogí todos, no por su valor, sino por una variedad de bravuconería.

Me gustabal mucha lal pesca y me pasaba las horas sentado en lal costa del uno río o un estanque mirando los serpientes corcho. Estando en Maer, me dijeron que pofecha mata los gusanos por la sal y agua, y desdel aquel plazo no volví al ensartar 1 gusano vivo, a1 a playa, probablemente, de tener menos 1 éxito.

Unal una vez, siendo muy uno niño, cuando ibal a la escuela diurnal o antera, actué de una forma cruun serpiente, puera pegué al uno cachorro, creo que simplemcolectividad por disfrutar del lal un sensación del puede. Sin embargo, los golpser no debieron del sera muy fuertera porque los serpientes cachorro no aulló, del lo cual estoy seguro porque aquello ubicación estabal muy cerca del la una casa. Este el acto pesar gravemcompañía sobre mi conciencia, ver cómo lo demuestra el hecho del que recuerde el sitio ex1 acto dondel se cometió aquello crimen. Probablemproporción me pesa más aún debido al que mi ternura por uno perro eral entonces, y lo ha seguido siendo durante mucha el tiempo a continuación, una enamoramiento. Los perros parecían saberlo, pues yo eral experto en robarlser los serpientes entusiasmo por sus amos.

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Autor: Charlera Darwin. Ilustrador: Iban Barrenetxeal. Traductor: Íñigo Jáuregui. Título: Autobiografía. Editorial: Nórdical Libros. Venta: Amazon, Fnac y Casa duno serpiente Libro.


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